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Terra
La Coctelera

VIII.- MI CUÑADA

El ojo en compota del Diego està tomando un color amarillento. Parece como que se le estuviera pudriendo. O por caer. Ya le dije que vaya al mèdico para que le recete algo, pero no me hace caso.

Después del caracùlico almuerzo del domingo todos se fueron a dormir la siesta, menos yo. Me quedè lavando los platos, limpiando la parrilla y juntando todas las porquerìas que el Josè habia dejado tiradas cuando arreglaba el banco. Cuando creì que habìa terminado y estaba a punto de repatingarme para descansar un poco, sonò el timbre y oh sorpresa! ¿Quièn era?

La pesada de mi cuñada, la Yoli! Sin aviso previo apareciò, asì, de sopetòn, de visita!

La Yoli se separò del marido hace poco y no tiene hijos, por lo tanto està aburrida y no se le ocurre mejor cosa para entretenerse que venir a jorobar un domingo a la hora de la siesta.

No me quedò màs remedio que ponerle la oreja mientras tomàbamos unos mates. Se la pasò despotricando contra el ex -marido, como de costumbre. En el fondo, yo creo que la culpa de la separaciòn la tiene ella. El marido era un santo pero ella es màs pesada que un piano de cola. Seguro que lo terminò pudriendo al pobre tipo. Por suerte el Josè se levantò de la siesta y yo inventè una excusa para salir (dije que iba al super de los chinos a comprar algo) y ahì se quedaron los dos hermanos hablando y aspirando el poco oxìgeno del ambiente con sus dos tremendas narices, jajaja!!! Menos mal que me fui porque sino me quedaba sin aire.

VII.- LOS DOMINGOS

Se aproxima el fin de semana y el domingo, que para mì, es el peor dìa de la semana. Bueno, tampoco quiero ser tremendista. Me gusta, pero no tanto. La parte que me gusta es porque estamos todos los integrantes de la familia juntos, pero tambièn es la parte que me molesta. Soy un tanto contradictoria, no? Es que durante la semana, mi marido llega tarde de trabajar, cansado, cena y al rato, luego de mirar un poco de televisión, se va a dormir. El Diego està todo el dìa en la calle, dando vueltas (no se bien que hace) pero tambièn viene tarde y cuando vuelve se mete en la computadora y se pone a chatear con los amigos y las amigas o juega a la play station con el Maxi. El Maxi después que llega del colegio se va a dormir la siesta y tambièn, cuando se levanta se pone a chatear, o a mirar televisión y la verdad, no molesta. La nena otro tanto. Durante parte del dìa sale, o estudia, a la tardecita se va a la Facultad y cuando regresa cena y se acuesta enseguida. En síntesis, los dìas de la semana son un bálsamo. Una tranquilidad! Ahora, los domingos, madre mìa! Al Josè siempre se le da por levantarse temprano y a partir de ahì se acaba la paz familiar. Este domingo pasado –sin ir màs lejos- se levantò a las 8 de la mañana ¡A las 8 un domingo! Se le diò por arreglar un banco que usamos para sentarnos cuando estamos en el patio. Empezò a los martillazos. Diego y Maxi desde la pieza lo puteaban y le pedìan que dejara de martillar. En un momento la Ñata se levantò hecha una furia, en camisón, y le dijo de todo al padre. Pero mi marido, haciendo oìdos sordos a los ruegos, insultos y reclamos, se diò el gusto de arreglar el maldito banco. No contento con eso, preparò un asado y a las 12 y 30 estaba a los gritos pidièndole a todo el mundo que se levantaran a comer. Por suerte yo me fuì a misa y por un rato me alejè del terremoto. Cuando volví habìa un clima de mierda en la casa que daba miedo. Terminamos comiendo todos con cara de culo. Y recièn empezaba el domingo. Otro dìa les cuento màs.

VI.- PREOCUPADA

Después que la Adriana me contó lo que le pasó al Diego me quedé muy preocupada. Un día me lo van a matar.

Pero no escarmienta. No es la primera vez que le dan una paliza por cuestiones de polleras, pero insiste. Además no respeta nada. No le importa si son casadas, menores de edad, señoras mayores. El se encama con todas. Este muchacho debe tener un problema grave, le dije al José cuando nos acostamos.

El José se hacía el dormido, como que no me escuchaba. Yo no me aguantaba el entripado que tenía y le largué todo lo que me había contado la Adriana. Le insistí para que hablara con el chico, que lo calmara, porque a lo último vamos a tener problemas nosotros también, le dije. Que a él le rompan la cara me duele como madre pero bien merecido lo tiene. Lo que no quiero es tener problemas con los vecinos por culpa del mocoso este.

El José trataba de taparse la cabeza con la almohada para no escucharme y yo se la sacaba y le seguía hablando. Hasta que de repente se sentó en la cama y el muy bruto, casi a los gritos me dijo:

-¡Preferirías que fuera puto el pibe!

Se dio media vuelta y a los dos minutos estaba roncando como una bestia.

Y bueno, si el padre no se calienta yo no me voy a hacer mas mala sangre. Que se arreglen.

V.- LA LIGO EL DIEGO

El Diego no solo tiene el ojo a la miseria. También le bajaron un diente. Parece que la paliza que le dieron fue jodida. Hoy me enteré como fue. Me lo contó la Adriana en el súper de los chinos. Sí, aquí a la vuelta de casa hay un supermercado chino y voy casi todos los días a comprar algunas cosas. Sino me lo cuenta la Adriana no me entero nunca más, porque el Diego no es de contarme nada. Yo le pregunto y no me contesta. Refunfuña.

La Adriana vive a mitad de cuadra. Es una de las chusmas del barrio. Cuando me quiero enterar de algo, solo tengo que preguntarle a ella. Sabe todo. Dice que es medio sorda. Menos mal, porque si escuchara bien la contratarían de reportera en un noticiero. El José seguro que también sabe lo que pasó, pero a mi no me lo cuenta porque dice que me hago mala sangre. Mentira! No me cuenta porque para él son cosas de hombres.

Por suerte la encontré a la Adriana. Estaba comprándole zapallitos a la boliviana y la encaré. La conversación fue más o menos así:

-Hola Adri! Como andás?

-Yo bien, mejor que tu hijo (ahí nomás la chusma queriéndome meter el dedo en la llaga comenzó a largarme la bomba).

- Tengo tres hijos Adriana –le contesté haciéndome la distraída, aunque sabía a quien se refería-

-No te hagas la tonta María, lo digo por el Diego –me interrumpió la bruja-, viste como le dejaron la cara?

-Sí –contesté y parando las orejas, agregué-, pero todavía no me quiso contar que le pasó.

-Y no te lo va a contar. Pero ya lo sabe todo el mundo. Lo agarró el marido de la Leticia

(Ay madre santa! pensé. El marido de la Leticia es jugador de rugby y tiene un lomo de novela. Debe pesar más de 100 kilos).

-Se peleó con el oso ese? –pregunté para llegar al fondo de la cuestión.

-No, que se va a pelear! Encontró a la Leticia en la cama con tu hijo y les pegó una paliza a los dos. La Leticia está internada, el marido preso porque ella lo denunció y tu hijo se salvó porque se escapó por una ventana. Sino lo mata!

Creo que voy a tener que hablar con el José. Este chico va a terminar mal.

IV.- ASI COMENZÒ

Ayer al Diego lo cagaron a trompadas. Parece que se peleó por una mujer, pero la ligó de lo lindo. Tiene un ojo totalmente en compota. El Diego es muy mujeriego. Le gustan todas. En eso no sale al padre. El José siempre me fue fiel. A él parece que no le interesan otras mujeres, sigue enamorado de mí. Y hasta me cela! Después de 25 años de casados (ya 25 años! Como pasa el tiempo!) se pone celoso cuando me ve hablando con el vecino, el abogado. Si supiera que tengo este blog gracias a él me mata!

Tuve que ir a atender el teléfono (me reclamaban una boleta del agua que dicen que no pagué) y cuando volví me puse a releer lo que escribí hasta ahora y me dí cuenta que está un poco desordenado. Trataré de ser más metódica, pero me cuesta. Siempre me voy por las ramas! Es que tengo tantas cosas en la cabeza!

Bueno, como decía y para seguir mas o menos coherentemente aquello que había empezado a contar, lo del baile y el día que conocí a José, seguiré con eso.

A mí sinceramente no me gustaba para nada el José. Flaco, desgarbado, con los pelos llovidos y esa nariz prominente no era mi tipo. Pero me ganó por su bondad (y porque esa noche de carnaval ya estaba para cualquiera en realidad). Lo cierto es que con el pretexto de preguntarme la hora comenzamos a charlar y charla viene, charla va, nos terminamos enganchando. Tendrian que haber visto la cara de la Rosita cuando se dio cuenta que había conquistado al José! Ella esa noche se hacía la bataclana porqué la había sacado a bailar el Ricardo. Y hasta llegó a bailar un par de temas lentos con él! Se lo apretó bien apretado, pero el otro después la dejó por una rubia despampanante que no era del barrio y chau pichu! La Rosi se quedó con la espina atragantada y encima tuvo que volverse sola a su casa, porque yo me fui con el José.

En fin. Asi comenzó nuestra historia. Ocho años estuvimos de novios y posiblemente hubiéramos estado ocho años más si no fuera porque quedé embarazada del Diego. Ahí decidimos casarnos antes que me creciera la panza.

Y ahora me voy porque en cualquier momento llega el Maxi del colegio y debo prepararle algo para comer.

III.- MI PRIMERA VEZ

Lamento no tener màs tiempo para dedicarme a esto. Ya vengo atrasada con los comentarios y las visitas a los amigos.

Este es mi tercer día frente a la pantallita y le estoy tomando el gusto. Me relaja. Me siento –aprovecho el momento cuando no hay nadie en casa- y me pongo a escribir. En vez de estar hablando pavadas con las vecinas esto me parece más entretenido. Me abre la mente. La tenía un poco adormecida después de tantos años dedicándome a los demás. Este lugar lo siento propio. Es mi pequeño refugio. Aquí cuento mis cosas, mis historias y todo esto me revive. Me hace sentir una mujer nueva, hasta moderna. Aunque al José no le gustan las mujeres modernas. Dice que son todas putas. Pobre. Es tan cerrado!

Sin embargo de la Lourdes jamás diría eso y la nena es bien moderna. Claro, es la hija y él se desvive por su hija. Pero la Ñata no solo es moderna, yo creo que es bastante ligerita. Recién tiene 20 años y ya le conocí más de media docena de novios. Y no me imagino cuantos mas no le conocí. Pero bueno, los chicos de ahora son así, más liberales. Nosotras a su edad éramos unas taradas, por eso –en el fondo- me parece que es mejor ahora. Sin ir más lejos, mi primer hombre fue el José. Mi primer hombre, mi primer novio, mi primera vez en el sexo fue con él. Y lo tuve a pan y agua más de seis meses antes que pasara nada. Recaliente estaba el José y yo nada. No aflojaba. Y miren que me pedía eh? Hasta que un día bajé la guardia y me entregué. La verdad, fue una cagada esa primera vez. Después, de a poco me fue gustando y finalmente tanto va el cántaro a la fuente que quedé embarazada del Diego. Pero eso es parte de otra historia. Hoy iba a escribir de cuando conocí a mi marido, pero ahora se me hizo tarde, así que lo dejo para mañana.

II.-CUANDO CONOCI A JOSE

Ayer dejé esto un rato antes de ponerme a preparar la comida. No quiero –por lo menos por ahora- que el José se entere que se me dio por este asunto de la computación. No es por nada, pero prefiero que no lo sepa.

Mi marido es un poco chapado a la antigua. Para él las mujeres debemos dedicarnos a criar los hijos, asear la casa, lavar la ropa, preparar la comida y todas esas estupideces que ya a esta altura de la vida han sido superadas.

Yo lo quiero al José. A mi manera, claro. Me dio tres hijos hermosos, aunque un poco vagos (en eso creo que no salieron al padre). Pero le costaría comprender que decidí tener mi propio blog. Ni siquiera creo que sepa que es un blog y aunque se lo explique difícilmente lo entendería.

Debo reconocer que el José es un tipo muy trabajador. Nunca dejó que nos falte nada. El trabajó siempre de sol a sombra con tal de traer el sustento diario a casa. Bueno, es una manera de decir. Hubo veces que no nos alcanzaba ni para comprar fideos para la sopa, pero no era su culpa. Era el país. Aquí cada dos por tres todo se va a la mierda y quedamos culo para arriba y nunca se sabe bien porque. Eso a pesar de que siempre dijeron que este es un país rico. Debe serlo, pero lo que es a nosotros siempre nos costó un Perú parar la olla. Aunque no nos podemos quejar. Nunca nos faltó para comer. Aún más, todos mis hijos estudiaron. Pero de ese tema me ocuparé en otro momento. El tema de hoy es mi esposo y sinceramente no puedo quejarme. Es un buen hombre, buen padre, buen marido, aunque un poco bruto, elemental diría mi madre, pero yo –a pesar de todo- lo quiero.

Ahora con los años engordó bastante, pero cuando era joven tenía su pinta…y pelo. Todavía me acuerdo cuando lo ví por primera vez. Había ido a bailar con Rosita, mi amiga de toda la vida, al club del barrio. Carnavales. Las dos estábamos ansiosas, excitadas, a la pesca de algún galán que nos sacara a bailar. Y apareció el José. Siempre lo recuerdo! Con esa nariz aguileña y un aire distraído observaba a las mujeres que estábamos en el salón. De entrada no me pareció gran cosa. No me llamó la atención. Sinceramente yo había ido porque estaba el Ricardo y la verdad me gustaba mucho. Bueno, todas estábamos calientes con el Ricardo. Alto, buen mozo, la cabeza llena de rulos y una sonrisa siempre a flor de labios, aguardaba casi temblando que me invitara a bailar. Pero no. Nunca se fijó en mí y eso que bailó con casi todas, hasta con la Rosi bailó. En un momento, cuando ya estaba por volverme a casa, media aburrida y defraudada, se acercó el José y me preguntó la hora. Era tan tímido el ganso que no se animó de entrada a invitarme a bailar.

Pero eso mejor lo cuento mañana porque ahora tengo que ponerme a lavar la ropa. Chau.

1.- ME PRESENTO EN SOCIEDAD

Mi nombre es Maria Inés Ernestina Ramirez. Hace unos cuantos años me casé con José… Alvarez para más datos. El es un hombre… bueno, es un hombre, para qué entrar en más detalles. Por ahora confórmense con eso. Es un hombre. Y las mujeres necesitamos a nuestro lado un hombre. Bien, el asunto es que al haberme casado con José pasé a ser la señora de Alvarez, desde entonces mis iniciales son M.I.E.R.D.A. Maria Inés Ernestina Ramirez de Alvarez.

Lo de las iniciales es solo un detalle, no tiene mayor importancia. A quién pueden interesarle mis iniciales?

Tengo 52 años. Bien llevados eh! Crié tres hijos. Sí, tres. Por orden de aparición, el Diego, la Ñata (aunque su verdadero nombre es Lourdes, en honor a la Virgen, se entiende? Pero la chiquita nos salió con una “importante” nariz igualita a la del padre y por eso el apodo de Ñata) y por último Maximiliano, al que todos le decimos el Maxi, para abreviar.

Somos felices, si, muy felices. Sin entrar en detalles. Tenemos nuestras cosas, como en cualquier familia, pero en esencia somos felices.

Ustedes se preguntarán porque razón esta señora decidió abrir un blog? Paso a contarles.

Al lado de casa vive un vecino. Es un señor con todas las letras. UN SEÑOR. Abogado, viudo, padre de familia (tiene dos hijos hermosos y muy educados) y solemos ponernos a conversar. Cierto día me comentó que tenía un blog. Un blog? Le pregunté. No tenía la más mínima idea que era eso y él me contó de qué se trataba y como funcionaban esas cosas. Me picó el bichito de la curiosidad. La agarré a la Lourdes y le dije: “Enseñame a usar la computadora”.

La Ñata me miró extrañada y me dijo: “Mamá, porqué no te dejás de joder y seguís dedicándote a mirar la novela de la tarde?”

Ahí comenzó la historia. Lo cierto es que, luego de mucho insistir y probar, le fui tomando la mano a la compu. Y un poco con las instrucciones de la Lourdes y otro poco con las recomendaciones del Cacho ( es el apodo de mi vecino), me fui metiendo en este mundo apasionante de la cibernética (así le dicen, no?). Y un buen día me decidí y para matar el aburrimiento me largué a armar este blog siguiendo esas instrucciones y recomendaciones.

Mi idea es dedicarle un par de horas diarias a este lugar y contar mis cosas, mis historias, la de mis hijos, mi marido y todo aquello que vaya sucediendo a nuestro alrededor. Según el Cacho, aquí suele meterse gente de todas partes, incluso de otros países que se interesan por lo que a una le pasa, dejan comentarios y terminan convirtiéndose en amigos. Yo necesito tener amigos. En el barrio son todos una manga de chusmas y lo único que los entretiene es sacarle el cuero a los vecinos. Por lo tanto, muchos amigos no tengo y me pareció que este podía ser un buen medio para conseguirlos y asi conversar con alguien.

Bueno, hasta aquí llegué. En un rato vuelve el José del trabajo, así que voy a ponerme a cocinar. Si no le tengo preparado algo sustancioso para engullir se pone como loco y es mejor que ni se entere que se me dio por esto de la computación porque va a creer que estoy enloqueciendo.

Hasta mañana.